¿Cómo pensar en la existencia de un futuro si nuestro hogar, que es el planeta tierra, día con día está siendo destruido?

El aumento de los gases del efecto invernadero, la quema de combustibles fósiles, la deforestación de selvas y bosques, el desequilibrio ambiental por la caza ilegal de animales en peligro de extinción, el excesivo uso de fertilizantes, así como la alta producción de residuos y contaminantes; son las causas principales del calentamiento global, del cambio climático y de la contaminación atmosférica.

Todos estos problemas son causados por la actividad humana, especialmente por la de las grandes corporaciones y empresas trasnacionales que solo buscan colocar sus productos a costa de cualquier precio; aun si esto significa acabar con bosques, lagos, minas y/o comunidades enteras.  

La imposición de empresas mineras o refresqueras extranjeras dentro de comunidades indígenas, tienen como fin arrebatar y sobrexplotar los recursos naturales que éstas poseen. Esta es una realidad que se vive en diversas regiones del país, siendo un ejemplo inmediato, la implantación del Corporativo Coca-Cola  en San Raymundo Jalpan o la empresa minera Canadiense FSM dentro de San Juan Teitipac y 34 municipios más del estado de Oaxaca. 

Detrás de discursos progresionistas o bajo el argumento de fomentar el desarrollo económico de la región, estas empresas solo han destruido y alterado negativamente ecosistemas naturales, dando pie a un desequilibrio natural y contribuyendo a la contaminación y destrucción del medio ambiente.

La brutalidad de esta situación, estriba, en la lógica capitalista mundial de acumulación, la cual, por naturaleza, está fundamentada bajo la piedra angular de la desigualdad social, beneficiando a un solo grupo social, pero, al final del día, afectando la vida de todos los seres vivos. Lo más preocupante de esta situación es  el daño que se ocasiona al medio ambiente, el cual, estudios recientes de la ONU han demostrado que podrían ser irreversibles.

Dentro de las afectaciones más importantes y severas, está la contaminación atmosférica, la cual representa el mayor riesgo ambiental para la salud humana y una de las principales causas de muertes y enfermedades en todo el mundo. 

El aire, como todos sabemos, es esencial para la vida de todo lo que habita en el planeta, sin él, no sería posible ninguna forma o expresión de vida. Aunque sería absurdo pensar que algún día podríamos  quedarnos sin este recurso natural, la realidad muestra que esta situación puede llegar a ser posible. La tala y deforestación excesiva, así como las grandes emisiones de carbono, sobrepasan la propia producción renovable de este recurso natural, en gran medida, por la falta de plantación y cuidado de los árboles y plantas, productores del oxígeno y aire limpio.

Aunque todos los tipos de contaminación generan grandes consecuencias al medio ambiente, la contaminación atmosférica es aún más riesgosa, ya que  los  agentes externos que se acumulan en el aire, viajan y se transportan a gran velocidad de una zona a otra. La contaminación atmosférica es un problema mundial que tiene repercusiones de largo alcance. 

Dentro del impacto en la salud, las pequeñas partículas que penetran en los pulmones, la sangre y cuerpos; provocan más de un tercio de muertes por accidente cerebrovascular, enfermedades respiratorias crónicas, cáncer de pulmón y muertes por ataque cardíaco. 

Así también, el ozono troposférico, producido por la interacción de muchos contaminantes diferentes en la luz solar, causa enfermedades como el asma y enfermedades respiratorias crónicas.

Las personas adultas mayores, las mujeres, niños y niñas son los grupos más vulnerables a esta contaminación. A nivel mundial, 93% de niños y niñas respiran aire que no cumple con los estándares de la calidad de la OMS, como resultado, 600.000 niños y niñas mueren prematuramente cada año.

De forma global,  alrededor del 60% de los fallecimientos se producen entre mujeres, niñas y niños. Si no se produce una intervención agresiva, se prevé que el número de muertes causadas por la contaminación del aire puede aumentar en más de un 50 por ciento antes de 2050 (ONU 2019).

Dentro del impacto climático, la contaminación atmosférica es un problema que está afectando al planeta Tierra desde hace muchos años; sin embargo, últimamente se ha agravado con la presencia de diversos materiales contaminantes en el aire, tales como los contaminantes climáticos de corta duración SLCP (por sus siglas en inglés), como el metano y el carbono negro, se encuentran entre los contaminantes más relacionados con los efectos sobre la salud y el calentamiento del planeta a corto plazo. Estos contaminantes pueden permanecer en la atmósfera por pocos días o hasta algunas décadas.

En la parte social, la contaminación del aire es una dolorosa muestra de la desigualdad global, ya que afecta de forma desproporcionada a las personas de bajos ingresos. En los países en subdesarrollo, este tipo de contaminación afecta de manera desproporcionada a mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores, quienes están expuestas a altos niveles de contaminación del aire en interiores y en espacios abiertos; resultado de métodos de cocina y calefacción que utilizan leña y queroseno.

Recordemos que, ¡Respirar un aire limpio es un Derecho Humano!

En más de 100 países, este derecho está reconocido constitucionalmente, también está implícito en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y se encuentra plenamente consagrado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030.

No obstante, esta premisa constitucional no podrá alcanzarse sin la participación y contribución de todas las personas. Como ya se ha señalado, la mayor emisión de estos contaminantes proviene de empresas e industrias, pero también, esta situación no resta la responsabilidad y acción que como individuos hemos tomado respecto a nuestras formas de consumo, estilos de vida y recreación. Es necesario tener en claro que si estas lógicas capitalistas coexisten, es también gracias a nuestras formas de consumo y demandas de mercado. El consumo irracional de productos innecesarios como lo son los plásticos; nuestro estilo de vida sedentaria y comportamiento individualista, también contribuye a la contaminación de nuestro entorno, del aire, del planeta tierra.

En la defensa, rescate y curación de nuestra casa llamada Tierra, participamos todas y todos, aquí, todos los granitos de arena se convierten en montañas de cambios.

Sigamos algunos consejos para mejorar la calidad del aire y así evitar la contaminación atmosférica o al menos, reducir su nivel actual. 

  • Sustituir el uso de los transportes de motor por una bicicleta.
  • Reutilizar y reciclar.
  • Evita el uso de sprays, insecticidas y otros gases.
  • Cuidar las zonas verdes de nuestra ciudad
  • No fumar.

 Y tú, ¿qué haces para reducir esta contaminación?

Recuerda que el aire limpio es importante para la salud y la vida cotidiana de todas las personas,  la mejora de la calidad del aire puede ayudarnos a reducir las consecuencias del cambio climático.

Persiguiendo estos objetivos, Espiral por la Vida se suma al Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul.

#Respiremos Vida.